El viaje del Héroe


Búsquedas en la conciencia

H e r n á n   B a e z a *

Hugo Marín: Contorsión


Introducción
“La primera función de una mitología –mitos y rituales, cánticos sagrados y danzas ceremoniales– consiste en despertar en el hombre el temor y el asombro, e iniciarlo en el inescrutable misterio del ser”. Esta es una opinión de Joseph Campbell, dedicado a la mitología comparada, relacionando temas míticos comunes en las diferentes culturas y épocas.




Como línea central de este trabajo, usaremos las ideas del libro: El Héroe de las Mil Caras. Psicoanálisis del Mito, publicado en USA en 1949. Campbell recopila una gran cantidad de mitos y su interpretación o lectura ,  les busca su significado a partir de las ideas de S. Freud y C.G. Jung.
Un mito es una historia, un cuento que hace vivenciar muchos significados, maneras de acción, una aclaración ante nuestras perplejidades y confusiones personales y colectivas, ante el hecho de vivir en este mundo. Nos muestra un camino, un significado, un sentido, una interpretación sobre lo que sucede, nos sucede y ha sucedido siempre. Lévi-Strauss piensa que el mito ofrece un modelo lógico capaz de eludir la contradicción. Este tipo de lógica es tan riguroso como el de la ciencia actual. Dice que ambos pensamientos, mítico y científico, representan “dos niveles estratégicos en los cuales la naturaleza se hace accesible a la investigación”. Por supuesto estas ideas son muy controvertidas. Simultáneamente, los mitos están llenos de valores, virtudes y principios que son “vividos intensamente” por sus personajes, como formas ejemplares, paradigmáticas, extremas, y son estos relatos los que mantienen vivos estos conocimientos y la sabiduría que contienen. Son una “ética viva”, no intelectual, un ejemplo en acción. El mito pertenece a una comunidad, es parte de su estructura, de un contexto, nos toca en la razón y en la emoción, “nos hace ver”, a nosotros mismos y al mundo al cual pertenecemos, ya sea en forma consciente o inconsciente. Esto sería un gran factor de unión comunitaria, de común-unión, de una mirada conjunta, compartida, en interno y en lo externo.
Las fuerzas o energías de un mito, nacen desde lo más profundo y misterioso de nuestro ser, de lo inconsciente, lo cósmico, lo religioso. Estas fuerzas nos pueden llevar a las acciones más sublimes, espirituales o místicas, llenas de amor y compasión, ya sea personal o universal; pero también, con la misma intensidad, a la destrucción, la muerte, la guerra y la aniquilación del otro, sin reparo alguno.
Gran parte de los mitos parecen “locales”, y simultáneamente “universales”, de toda la humanidad, una gran historia de todas las historias. Muchos mitos se repiten en las diversas culturas, en formes casi constante, con variadas formas y expresiones, a esta parte Jung le llamó el Inconsciente Colectivo: estructura explicativa del mundo y de los hombres, que pertenece a la “especie humana”, que es una estructura anterior, a-priori a nuestras características personales o grupales. Él llamó “arquetipos” a la formas más concretas de expresarse de este inconsciente colectivo, que permanece en el inconsciente humano, y desde ahí actúa en la estructuración de nuestro ser, en su desarrollo, en su expresión colectiva y personal. La expresión de los arquetipos la podemos encontrar en los sueños, en lo religioso, en el arte, en intuiciones, visiones y en muchas conductas humana, como también en personas con delirios psicóticos. Es un mundo muy complejo, difícil de abordar en lo racional, esta lleno de misterios y energías, no es totalmente claro, puede ser peligroso, es globalizador, abarcante del mundo, analógico, comparativo y creativo. El mito sería el sueño de la colectividad. En las imágenes del sueño individual aparecen muchos contenidos personales, pero algunas veces, aparecen contenidos arquetípicos. 
De los muchos arquetipos universales, es el Viaje del Héroe, uno de los más conocidos, es una descripción mítica del viaje de la vida, y sus diferentes etapas. El autor intenta hacer un “monomito”, juntando sus partes desde muchas culturas, el mito  completo no está en ninguna mitología, pero sus ideas y parcialidades esta en todas. Las personas dedicadas al análisis literario, han usado este concepto del viaje del héroe, para analizar muchas obras escritas en nuestros tiempos, que, a la vez, serían partes de nuestros mitos actuales, y que necesitarían una estructura mítica para poder comprenderlos. Por ejemplo, Hans Castorp, personaje central de la novela La Montaña Mágica, realiza un viaje interior en un sanatorio para tuberculosos, termina, una vez sano, en las trinchera de la Primera Guerra Mundial. Podemos citar Cien Años de Soledad, A la Búsqueda del Tiempo Perdido, el Ulises, el Proceso de Kafka, varias novelas de Hesse. En lo actual, el cine esta lleno de estos viajes particulares y universales. Frodo en el Señor de los Anillos, SkyWalker en La Guerra de las Galaxias. Andrei Rubilov, de Tarkovski, un monje que en la Edad Media hace un largo viaje, buscando rescatar sus creencias religiosas. A la Izquierda del Padre, donde el protagonista intenta irse de su casa, con un padre muy dominante y una madre “perfecta”, pero es forzado a volver y someterse. Él, en su búsqueda de identidad y valor gritaba : “¡quiero ser el profeta de mi mismo!”.
¿Quién es el Héroe o la Heroína?, somos todos nosotros, los que estamos en el camino de vivir. La vivencia de lo que nos sucede en la vida habitual, o poco habitual, es interpretada por nuestro inconsciente en forma vivencial, simbólica, de mucha fuerza personal. Es transformada en parte de éste mito, un mundo mágico, difícil de comprender en las más de las veces, que nos hace parte de un misterio, de fuerzas desconocidas y peligrosas.
En forma muy breve, hay aspectos que siempre se repiten en le Viaje del Héroe: 1. La Separación, del mundo habitual, seguro y protegido. 2. La Iniciación, donde el héroe sale a “otro mundo”, desconocido, a sus luchas personales, también muertes y resurrecciones, con fuerzas fabulosas, que él logra vencer. 3. El Regreso, al mundo habitual, portando un “don”, un “elixir mágico”, con una misión que cumplir.
Muchos hombres y mujeres siguen el camino rutinario de lo cívico, de lo esquemático, cumplen con la sociedad, no escuchan la llamada a la “aventura individual”, continúan en lo colectivo. No se exponen a este viaje lleno de peligros, riesgos, muertes en luchas titánicas y resurrecciones, no logran su don, ni su misión interior. Ariadna, hija del Rey Minos, es una conductora del destino, lleva a Teseo por el laberinto, a matar al Minotauro, el hijo monstruoso, el monstruo interno que todos tenemos, que si no aclaramos o destruimos, nos mantiene “atrapados”, y no podemos continuar el viaje, o, de otra manera, no podemos crecer como individuos.
El héroe es una encarnación particular de fuerzas cósmicas, universales que se expresan en su ciclo individual, como parte de un ciclo del espíritu y la vida que está sobre él. Muchas veces esta conectado con Dios o los dioses, estos lo empujan a aventuras extraordinarias, como a Moisés. Buda se ilumina y transmite su mensaje y su camino a los humanos. Cristo muere en la cruz para salvar a la humanidad. A veces Dios te empuja, te cuida, pero también te abandona, como el caso de Job. Hay héroes locales, como en los cuentos de los niños. Héroes más universales, que entregan un don a su pueblo, como Moisés, Quetzacoal en los Aztecas. Otros héroes muy importantes son Mahoma, Jesús, Buda, traen un mensaje de liberación universal.
En la actualidad, la Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Ghandi, son encarnaciones de estos héroes. Por otro lado, en el presente existen héroes destructivos, como Hitler, Stalin o Bush, que buscan el dominio del mundo por la destrucción, la guerra y la opresión.
El viaje del héroe es muy extenso, nosotros tomaremos sólo algunos aspectos de éste viaje, tratando de mostrar su continuidad y coherencia interna. 


* Hernán Baeza realizó un Magister en Bioética en la  U. de Chile, un Post título de filosofía U. Alberto Hurtado, y un Post título en psicología humanista y transpersonal en la U. Diego Portales. Y agrega: "pero creo que lo más importante fue un terapia psiconalítica freudiana larga".
hernanbaeza@hotmail.com