lunes, 14 de noviembre de 2011

Desafío para las empresas en el cambio de época: comunicación y sustentabilidad socio-ambiental y emocional

Búsquedas en sustentabilidad

H e r n á n   D i n a m a r c a *

 
La multitud", de Noé Canjura, pintor salvadoreño.


En las dos últimas décadas, las empresas han sido interpeladas por el desafío de la sustentabilidad. La Responsabilidad Social (RS), en estricto sentido histórico, es la actualización en las empresas de la exigencia social de sustentabilidad. Hoy son inviables las empresas que no asuman una manera sustentable de actuar en lo ambiental y de relacionarse respetuosamente con las comunidades (reputación y licencia social para operar). Esto conlleva desafíos para sus comunicaciones.
Las Comunicaciones y la RS se intersectan estrategicamente porque la tríada emergente opera así: (una) comunicación (poner en común en) transparencia (coherencia entre el decir y el hacer, es condición de la) sustentabilidad (de las empresas y de las comunidades).
Nuestra propuesta es un modelo de Comunicación integral para la sustentabilidad, que opera en dos grandes dominios interrelacionados: la sustentabilidad socio-ambiental y la sustentabilidad emocional.


Introducción
La historia de la empresa en los últimos dos siglos ha estado signada por interpelaciones –perturbaciones– que le ha ido haciendo la sociedad y ante las cuales ha debido adaptarse: ayer fue lo social y los derechos laborales, luego los derechos de los consumidores, más tarde regulaciones a los accionistas. Desde hace pocas décadas, ante el cambio de época y el cambio de paradigma social producto del sufrimiento humano causado por la crisis ambiental –que es de continuidad–, las empresas están siendo interpeladas por el desafío histórico de la sustentabilidad. Y la RSE, en estricto sentido, es el aterrizaje en las empresas de la exigencia social de sustentabilidad.
Si bien somos concientes de las actuales brechas en su aplicación real, bienvenida la RS: hace bien a la sociedad, conecta a las empresas con los nuevos tiempos y es un desafío para la sociedad civil y los gobiernos exigir a las empresas que superen sus incoherencias de gestión en RS. Esa es precisamente la principal propuesta de la ISO 26.000, consensuada planetariamente el 2010. Las reflexiones que siguen son las principales conclusiones y desafíos de una investigación doctoral para la Universidad de Málaga sobre comunicación organizacional y sustentabilidad 1.

1) La sustentabilidad: Un emergente histórico y cultural

Afirmamos que las organizaciones y el entorno socio-histórico, entendidos ambos como sistema, co-derivan en perturbaciones –influencias mutuas–. La emergencia en la sociedad moderna occidental desde los años sesenta del siglo XX de un nuevo paradigma social (que es ecológico y sistémico) da cuenta que vivimos un cambio de época histórica. Una de las ideas-fuerzas centrales del nuevo paradigma ha sido la sustentabilidad. Desde los años 80, ésta ha operado como una perturbación en la co-deriva del sistema socio-cultural-sustentabilidad con el sistema empresas.
En esa co-deriva, a partir de los años 90, la sustentabilidad ha arribado a las empresas como una perturbación con nombre y apellido: Responsabilidad Social (y la palabra perturbación en este caso sólo significa incidencia-presión en la co-influencia entre sistemas). Como se lee, todo este proceso histórico es extraordinariamente reciente.
Desde entonces, las empresas, en una respuesta adaptativa a la perturbación sustentabilidad, han venido auto-transformándose. La RS ha sido incorporada como modelo de gestión que conlleva nuevas ideas, nuevas prácticas y nuevas regulaciones y autorregulaciones en ámbitos sociales, operativos, laborales, ambientales. El emergente modelo de gestión RS, que cambia las conversaciones en la sociedad y en las empresas, se basa en el Triple Bottom Line (el concepto es de 1997, acuñado por el inglés John Elkington) o Triángulo de la sustentabilidad: se trata de un equilibrió virtuoso entre a) la rentabilidad, b) la responsabilidad ambiental y c) la responsabilidad social con sus públicos internos y externos.

2) Una Comunicación Integral para la Sustentabilidad socio-ambiental y emocional

En ese marco histórico, en las empresas, junto a un nuevo modelo de gestión, ha ido emergiendo una nueva Comunicación Integral para la Sustentabilidad. La tríada emergente opera así: (una) comunicación (en) transparencia (coherencia entre el decir y el hacer, es condición de la) sustentabilidad (de las empresas y las comunidades).
A la luz del análisis teórico y de la experiencia práctica sostengo que la Nueva Comunicación Organizacional Integral para la sustentabilidad, ha comenzado en los últimas años a operar en las grandes organizaciones como dos dominios interrelacionados (aún con falencias y brechas, pero ya como un atractor y emergente). Por un lado, el dominio de la sustentabilidad socio-ambiental, hacia adentro y hacia afuera de las organizaciones. Es el dominio de las interacciones basadas en el respeto con todos los públicos de interés –stakeholders– externos e internos: gobiernos, comunidades, ONG, inversionistas, medios de comunicación, trabajadores, contratistas, proveedores, grupos ambientalistas, etcétera. Es el dominio de la reputación y de la licencia social para operar. Es el dominio de la planificación estratégica y una gestión preventiva. Por otro, el dominio de la sustentabilidad emocional, hacia adentro y hacia afuera de las organizaciones. Es la interpelación que a las organizaciones ha hecho en las últimas décadas, entre otros, el concepto de Inteligencia Emocional. Hoy es un desafío en toda organización el respeto a la diversidad, el valor de la legitimidad del otro e incentivar relaciones interpersonales basadas en la confianza y en la colaboración.
Esta nueva comunicación integral para la sustentabilidad es un proceso histórico en curso. Se trata de una respuesta incipiente en las grandes organizaciones a las interpelaciones que hace el desafío de la sustentabilidad. Es una gestión integral que busca la coherencia entre dominios antes separados: la comunicación interna y la externa, entre la organización y el entorno (medio ambiente y comunidades), así como mediar y significar la actual búsqueda de un equilibrio entre el bien-estar (incentivos materiales adecuados) y el bien-ser humano (sentido del hacer, motivación y felicidad).
Por ello, en los últimos años, las estructuras de comunicaciones y sustentabilidad han adquirido progresivamente centralidad estratégica en las grandes organizaciones. Sin embargo, por lo reciente del proceso, aún esta abierto el cómo se articulan orgánicamente la nueva comunicación y la RS - sustentabilidad. En Chile, por ejemplo, aún no hay una estructura orgánica estandarizada. Cada empresa busca su propia estructura. En los mejores casos, gerencias matriciales que integran ambos dominios, que es lo más avanzado a la fecha, hasta los peores que desvirtúan el proceso y torpemente subsumen uno en otro. Por ejemplo, suele darse que la RS, como simple marketing, se subsume en estructuras también tradicionales de comunicaciones. Es decir, no se articulan de manera integral, estratégica y sustentable, sino que la RS es entendida como filantropía y las comunicaciones persisten en códigos antiguos, aún centradas en poner notas en la prensa y en administrar con ambigüedades las crisis. Y por el camino del medio, transitan distintos acomodos y transiciones orgánicas, siendo el más fácil y eficiente el de los comités de sustentabilidad al interior de las empresas que articulan la RS como modelo de gestión con las comunicaciones.
Precisamente para avanzar en este proceso y en la superación de estas falencias, proponemos un primer modelo de una Comunicación Integral para la Sustentabilidad socio-ambiental y emocional, de aplicabilidad flexible, pero integrado estratégicamente (Figura 1).




Como se aprecia, una comunicación integral es la articulación de dos grandes dominios interrelacionados (su frontera es tenue, pues muchas veces se traslapan). La S-SA, a través de un diálogo respetuoso con todos los stakeholders; a través de la proactividad y transparencia en la gestión con los medios de comunicación; a través de la gestión de reputación (intangible hoy más importante que la gestión de marca); a través de la coherencia en la comunicación mercadológica; a través de la pro-actividad estratégica y anticipación de potenciales crisis en el diseño y desarrollo de proyectos productivos y otros; a través de la mediación respetuosa en los potenciales conflictos con las comunidades; a través de la capacidad de liderar nuevos modelos de gobernanza con participación de los públicos de interés (engage stakeholders); a través de la proactividad y colaboración en la construcción de una cultura de la sustentabilidad socio-ambiental en el ámbito interno, etcétera.
Y la S-E, a través de la pro-actividad y colaboración en el entrenamiento en los nuevos valores de la Inteligencia socio-emocional; a través de la pro-actividad mediadora en conflictos comunicacionales interpersonales e intergrupos en el procesamiento de desafíos de sustentabilidad emocional e incluso socio-ambiental (laborales, tensiones causados por los cambios y los nuevos tiempos, fatiga de confianza, etcétera).
En la Figura 2, en una apertura del modelo por funciones, distinguimos cuatro áreas diferenciadas: la Comunicación institucional o corporativa (del ámbito de la S-SA, aunque reiteramos que los 2 grandes dominios de la Comunicación Integral para la Sustentabilidad se interrelacionan e intersectan); la Comunicación hacia los públicos de interés acotada a la Gestión de Comunidades (S-SA); la comunicación interna (con foco en S-E); y la comunicación mercadológica (S-SA).



Antes de entregar algunos argumentos para cada función, son pertinentes dos comentarios. Uno, la aplicación práctica del modelo es flexible, pues sabemos que en cada organización, en función de su especificidad, en los hechos se activa y/o releva la presencia de uno u otra área o función en cada uno de los dos grandes dominios. Y dos, por lo específico de algunas funciones y las competencias profesionales que se requieren, hay áreas que necesariamente deben operar diferenciadas: es lo que ocurre entre la comunicación al mercado, el tradicional Marketing, y la gestión de las relaciones con la comunidad en aquellas empresas que lo necesiten. En ambos casos, lo importante es el principio orientador general: la centralidad en una gestión estratégica en pos de la sustentabilidad. Veamos las funciones.
Primero, la comunicación institucional se orienta a mantener con sus públicos de interés relaciones orientadas a construir y conservar la reputación corporativa. Y como hoy la reputación se imbrica con la sustentabilidad, pues la reputación ya no es la construcción de una marca, sino un prestigio que deviene de una historia de coherencias, es el paradigma de la sustentabilidad el único eficiente para el logro de ese objetivo central de las organizaciones.
Dicho en clave sociólogica: la reputación que en los individuos es sinónimo de sinceridad y coherencia, en las organizaciones lo es de transparencia y coherencia en cuanto a sustentabilidad. Y lo que es impostura e incoherencia en los individuos, en las organizaciones es sinónimo, por ejemplo, de un marketing gestionado sólo como marca verde, pero incoherente con otras prácticas de la organización, en tanto, éstas sean insustentables. Como comunicadores sabemos que en nuestro rol (cuando lo hacemos con responsabilidad y honestidad), siempre a la larga es inmanejable e imposible comunicar la incoherencia. ¿Cuántas empresas por un error o una incoherencia en dominios de la sustentabilidad, no han visto en un abrir y cerrar de ojos como pierden millones y millones en activos y dilapidan –a veces para siempre– la reputación? En Chile, el caso CELCO, a mediados de la primera década del 2000, fue paradigmático, activando afortunadamente en otros un cambio positivo.
La reputación de las empresas igual que en los sujetos: no es tanto lo que cuesta construirla, sino mantenerla.  Por lo anterior es tan delicado el análisis de las brechas y las incoherencias en la gestión de la sustentabilidad y es tan delicado el equilibrio entre la variable negocio y la variable sustentabilidad.           
Segundo, por la relevancia de la escucha activa, el respeto y la gestión de gobernanza con los públicos de las comunidades locales, en especial en la obtención de la Licencia Social para operar (muy relacionada a la reputación), hemos dado estatuto de área específica a la relación con esos públicos. Cosa que en los hechos ya está ocurriendo en algunas empresas más avanzadas en estas materias, en especial en las productivas y extractivas, con la función que suelen denominar Gestión de comunidades, que acá preferimos acotar como Comunicación hacia públicos de interés (específicos).    
Tercero, en la comunicación mercadológica, en el marketing, son los propios mercados quienes están exigiendo que la sustentabilidad asuma un carácter estratégico. Es consenso entre los analistas del futuro que la sustentabilidad y la ecología ya no es un simple maquillaje emocional o algo políticamente correcto, sino un factor central en el mundo de la producción y distribución de bienes y servicios. Si ya es un hecho emergente el consumo responsable, luego, el marketing debe ser responsable. Hoy es un riesgo gestionar una comunicación al mercado ajena a los valores de la sustentabilidad. Como nunca antes, equivocarse en esto, es sin retorno. No preocuparse de la trazabilidad social y ambiental de los productos al momento de gestionar los mercados es un error que puede costar muy caro. Esto cada vez lo saben más las empresas.
Y cuarto, en la comunicación interna (con ecos externos, porque impacta a las familias y a las comunidades del entorno de una organización), el foco es el desafío de la comunicación para la sustentabilidad emocional. Co-existen en este dominio el desafío del bienestar del recursos humano (condiciones de equidad de género y equidad social y buen clima laboral) con el desafío de promover conversaciones generadores de climas positivos y aprendizajes de liderazgos y subjetividades para vivir en el respeto.
Brevemente recordemos con Daniel Goleman el concepto de Inteligencia Emocional (I-E): “es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que engloba habilidades muy distintas a la capacidad exclusivamente cognitiva...” Pos años noventa la I-E arribó a las empresas, incluso lo hicieron sus ampliaciones conceptuales de Inteligencia Social o Inteligencia Emo-Social; aunque siempre con foco en el reconocimiento y respeto a los otros. Podríamos decir que la I-E es conceptualmente sinónimo de la Conciencia Empática que expone JeremyRifkin en su última obra: la empatía o capacidad de conectar con la emoción del otro.
La asesora en RS en Chile, Maia Seeger, junto al ejecutivo Domingo Cruzat, en el libro “Desafíos para un Gerente General” hace pocos años recopilaron testimonios de 40 ejecutivos de grandes empresas chilenas. En él se reiteran conceptos como nuevos estilos de liderazgo, respeto a la gente del interior y exterior, trabajo en equipo, incentivo a la colaboración, que las empresas son un sistema al que hoy no es posible gestionar como hasta hace 20 años, etcétera. 
La experiencia nos enseña que muchos lectores críticos de inmediato podrán cuestionar esas declaraciones, calificándolas de discursivas y con poco eco en la realidad. Y ciertamente que esa mirada crítica es muy pertinente, sin embargo, ella soslaya que las mismas están planteadas como desafíos y, lo más importante, también olvida que hace apenas 20 años eran ajenas al léxico de un gerente general. Es más, conversaciones de ese tenor eran extrañas a una organización productiva.
Si en una empresa hay coaching en trabajo en equipo, en aprender a conversar, en liderazgo inclusivo y amable, en reconocer el fluir de las emociones, en aprender a ponerse en el lugar del otro, obviamente que eso influye en los seres humanos que son quienes reciben esos valores. Se trata de una socialización-educación en conciencia empática que potencialmente podría impactar no solo en el ámbito laboral, sino que además son valores trasladados a sus relaciones interpersonales en los hogares y comunidades.
En fin, el hecho que la RS como modelo de gestión implica ámbitos operativos y comunicacionales, así como la nueva comunicación integral (sustentabilidad socio-ambiental y emocional) estratégicamente participa como consultor interno clave en los proyectos productivos para una gestión anticipada de riesgos y en la obtención de la licencia social para operar, convierte entonces en ineludible, compleja e inédita esta necesaria articulación entre RS y comunicaciones.

3) Convergencia comunicativa y diálogo y tripartito
Esta nueva comunicación emergente en empresas, ONG y gobiernos, predispone a una convergencia de intenciones comunicativas. Pues, el nuevo paradigma comunicacional se basa en el respeto al otro, en la confianza en la palabra y las conversaciones como generadoras de mundos, en la valoración de la sustentabilidad socio-ambiental, entre otros nuevos conceptos, por lo que podría posibilitar-facilitar un inédito diálogo tripartito o multisectorial. Es precisamente el gran llamado hecho por la ISO 26.000, que durante cinco años fue debatida por actores de los tres sectores a nivel planetario, y lanzada como la ISO de la RS el año 2010. Esta supone la interacción de empresas comprometidas realmente con el modelo de gestión, gobiernos que lo promueva y una sociedad civil-ciudadanía que lo observe y exiga su cumplimiento. Se trata de un importante desafío de futuro.
Hoy, si bien son inevitables espacios de tensión, producto de distintos intereses entre empresas y ONG´s y ciudadanía, por ejemplo, en tanto ocurra esta convergencia comunicacional se abren oportunidades para el diálogo y una resolución negociada de los conflictos. Una de las primeras expresiones conceptuales y prácticas ha sido el modelo de gobernanza de stakeholders: las comunicaciones como “un construccionismo relacional políticamente atento” (Deetz y Radfor -modelo PARC).  Y ante inédito proceso, los expertos reconocen el rol clave de los comunicadores como mediadores culturales y emocionales en los nuevos desafíos de la gobernanza.

4) De brechas e incoherencias
Esta nueva comunicación integral para la sustentabilidad y la RS son una propiedad emergente en el actual cambio de época histórica. Sin embargo, como ocurre siempre con lo nuevo y, además, por la ambigüedad implícita en la conducta humana, junto a los inequívocos avances y fortalezas del nuevo modelo de gestión para la sustentabilidad, subyacen brechas e inconsistencias.
 En Chile, los observadores críticos constatan mucho discurso ecológico y verde, pero sin una expresión real en las prácticas. Mucho coaching en trabajo en equipo, en nuevos estilos de liderazgos, pero sin un correlato real de esos valores y prácticas en las relaciones interpersonales; aún campea el autoritarismo jerárquico y los compartimentos estancos, descoordinados, sin estructura orgánica en red ni horizontal. Mucho discurso hacia los colaboradores, pero un mal clima interno y condiciones laborales inequitativas.
La mayoría coincide en que las empresas cuando viven traumas en la relación con las comunidades –sean ambientales u otros–, pos esas crisis recién asumen una gestión en comunicaciones y sustentabilidad. Las brechas entonces suelen actuar como catalizadores-activadores del proceso adaptativo, auto-transformativo que conlleva la RS. Cuando las comunidades exigen prácticas sustentables, recién ahí las experiencias de crisis conllevan un aprendizaje, extensión e internalización del modelo de RS.
También coinciden en denunciar las debilidades en el acto de stakeholders engage –en la participación de los públicos de interés–. Suele darse una aproximación pragmática-instrumental a los públicos, sin un involucramiento participativo real de ellos en la organización.
Otra brecha o cuestionamiento consensuado por los observadores radica en una suerte de ensimismamiento de la “comunidad de empresas que hacen RS”, que se auto-distribuye premios o la moda de los premios, a veces sin consistencia con los hechos. Y también se crítica una producción de los reportes de RS que se ha estandarizado, privilegiando indicadores, más que los principios (María Eugenia Correa).
En suma, superar las brechas, la distancia entre el decir y el hacer, es sinónimo de asumir y tender a la coherencia.

5) Una potencial autotransformación radical de las empresas
La convicción que la RS y las comunicaciones se integran necesariamente bajo el horizonte estratégico de la tríada fundamental en las organizaciones del siglo XXI: comunicaciones, transparencia, sustentabilidad, existe en la mayoría de los expertos. Y esa integración es la que supone como condición la coherencia entre el decir y el hacer. Aquellas organizaciones que creen que hacer sustentabilidad es sinónimo de marketing y que basta con poner “un periodista para edulcorar malas prácticas y para poner el timbre RS”, están condenadas a desaparecer o en el mejor de los casos a vivir sendas crisis, tal como lo indica la experiencia.      
En aras de alcanzar la coherencia, los observadores más críticos aluden a la necesidad que en las empresas “el amo del negocio ceda el trono al amo de la sustentabilidad” (Humberto Maturana). Otros, matizan indicando que “se necesita un equilibrio efectivo entre esos dos amos, que no se puede ver al amo de la sustentabilidad fuera del negocio, que el desafío de las empresas es integrar negocio y sustentabilidad”.
Y todos con pragmatismo afirman que si una empresa dice y asume el compromiso A con las comunidades, por ejemplo, ése A será cobrado por comunidades cada vez más empoderadas y medios autonomizados en su rol social; luego esa realidad terminará por imponer la consistencia en la gestión de RS. Y desde la propia teoría de la comunicación afirman que en la medida que poco a poco las conductas en RS vayan realizándose, a la larga esa pragmática recursiva permea las representaciones y las emociones de los seres humanos, lográndose que en coherencia la gestión de éstos se haga conducta-razón y corazón (Mauricio Tolosa).  
Y todo esto no es trivial. Si la RS es asumida en coherencia con lo que promueve el modelo de gestión, podría conducir a una autotransformación aún más radical de las empresas. ¿Por qué? Porque la sustentabilidad incide-perturba algunos valores que han estado en el centro de la misión de las empresas durante la modernidad (el unilateral lucro y el crecimiento económico a cualquier precio, la no consideración de externalidades ambientales y sociales, por ejemplo). Este es un proceso histórico abierto.
Y en tal proceso, las nuevas conversaciones asociadas a la sustentabilidad en la sociedad y a la RS en las empresas están gestando otro “aire”, que respiraremos todos si acaso tendremos un mañana. Y gestar ese “aire”, es gestar ese mañana.
Por ello, la conciencia histórica aparece como clave en el mundo actual. Ella expande el sentido de responsabilidad y expande la comprensión de los procesos en los cuáles participamos. El comunicador –y cualquier profesional– del siglo XXI ¿o participa como soporte ciego y acrítico o lo hace como un trabajador, directivo o consultor creativo y responsable? Tenemos la convicción que las organizaciones y empresas necesitan a los segundos.
Rafael Echeverría en su libro La Empresa Emergente hace una década postulaba a) que las empresas, por su actual relevancia, son el motor de las transformaciones históricas, y b) que ellas están desafiadas a su propia autotransformación radical en dos aspectos. Por un lado, el cambio en la figura de autoridad, del liderazgo: de gerente capataz, autoritario, deben transitar a gerente coach, inclusivo y orientador. Por otro, el desafío de un cambio en el sustrato emocional: el miedo debe ser sustituido por la confianza.
El aporte reflexivo de Echeverría, sin duda, ha sido un aporte sistémico fundamental a las organizaciones. Sin embargo, a la luz de los desafíos actuales su reflexión queda corta o es parcial.      Primero, porque si bien las empresas han sido motor de las transformaciones históricas, no debemos olvidar que son solo un motor. Hay también otros motores: la sociedad civil y las ONG (los pueblos) y los propios gobiernos. Sin esa convicción y un coherente diálogo tripartito y respetuoso para la nueva gobernanza, no habrá transformación histórica en la perspectiva de la sustentabilidad.
Y segundo porque el desafío de autotransformación que Echeverría muy bien deja como tarea a las empresas (en el estilo de liderazgo y en pasar del miedo a la confianza en las relaciones interpersonales), que en nuestra propuesta hemos denominado desafío propio del dominio de la sustentabilidad emocional, visto a la luz del presente, será insuficiente y quedará muy corto si no es acompañado de lo que hemos llamado el dominio de la sustentabilidad socio-ambiental.
En efecto, sin una radical autotransformación también en la gestión ambiental de sus procesos, sin un diálogo respetuoso con todos los públicos y sin una gestión social que distribuya con más equidad los beneficios que ellas generan –entre sus trabajadores y comunidades–, no podremos transitar en forma equilibrada a un nuevo mundo. No habrán empresas exitosas en sociedades fracasadas, es la máxima de uno de los pioneros en RS, el empresario suizo Stephen Schmidheiny.
En el presente están operando fuerzas históricas de la sustentabilidad que empujan a profundizar la  autotransformación de las organizaciones en esos dos dominios (emocional y socio-ambiental). Y si esa autotransformación adaptativa deriva coherentemente incluso podríamos a la larga estar en presencia de una nueva empresa, con una nueva misión, y de una nueva sociedad. En ese proceso histórico el rol de las comunicaciones en las organizaciones está llamado a ser co-creador de mundos.

* www.hernandinamarca.cl
1 Este artículo se basa en una investigación bibliografíca sobre cambio de época y nuevos paradigmas, en el análisis de la genealogía histórica del concepto sustentabilidad y RS, junto a un trabajo de investigación de campo en Chile para la Universidad de Málaga con entrevistas cualitativas a 18 directivos, consultores y académicos en comunicación de 6 grandes empresas privadas, dos empresas públicas, dos ONG con experiencia en el tema, universidades y gobierno. (Quienes se interesen en ampliar el tema, en el link http://www.hernandinamarca.cl/docencia.php
se encuentra el paper académico Comunicación y Sustentabilidad).

La Gran Obra para nuestros tiempos

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T h o m a s   B e r r y *


 

La historia ha sido gobernada por esos movimientos primordiales que dan forma y significado a la vida, relacionando la aventura humana a destinos mayores del universo. La creación de tal movimiento se podría llamar La Gran Obra de un pueblo. Ha habido Grandes Obras en el pasado: La Gran Obra del mundo clásico griego con su comprensión sobre la mente humana y la creación de la tradición humanista de occidente; La Gran Obra de Israel en la articulación de una nueva experiencia en lo divino de los asuntos humanos; La Gran Obra de Roma en la unión de los pueblos del mundo mediterráneo y los de Europa occidental, en una mutua relación. En la época medieval también hubo la tarea de darle una primera forma al mundo occidental dentro de la forma cristiana. Los símbolos de esta Gran Obra eran las catedrales medievales que se elevaban con elegancia al cielo desde la región del antiguo imperio franco, ahí, los humano y lo divino se hacían presente de una manera fabulosa.
En India, La Gran Obra era guiar el pensamiento humano hacia experiencias espirituales del tiempo y la eternidad y su presencia mutua con una delicadeza única de expresión. China creó una de las civilizaciones más elegante y humana que hayamos conocido como su Gran Obra. En América, La Gran Obra de los pueblos indígenas era ocupar el continente y establecer una relación de buena comunicación, intima, con los poderes que hicieron que este continente existiera en todo su esplendor. Y lo hicieron a través de sus ceremonias como; el ritual de Gran Día de Gracias de los Iroquois, las logias y la búsqueda de visión de los indios de las llanuras por medio de cantos de los Navaho, y los rituales Katsina de los Hopi. Con esos rituales y otros muchos aspectos de las culturas indígenas de este continente, se establecieron ciertos modelos de cómo los seres humanos se incorporan al gran contexto de nuestra existencia en el planeta Tierra.
Mientras que todos estos esfuerzos de cumplir con La Gran Obra, han sido aportes significativos para la aventura humana, todos fueron limitados en su cumplimiento y llevan las marcas más profundas de las imperfecciones y fallas humanas. Aquí en Norte América es con un sentimiento doloroso y premonitorio que involucra el futuro que recién nos damos cuenta de la ocupación europea de este continente, sin embargo, a pesar de sus admirables intensiones, ha fracasado desde el comienzo, cuando asaltaron a los pueblos indígenas y saquearon sus tierras. Sus logros más impresionantes fueron establecer a los conquistadores un sentido de derechos personales, participación en el gobierno, y libertad religiosa.
Si hubo también avances en el aspecto científico y en habilidades tecnológicas para aliviar un poco las enfermedades y la pobreza de los pueblos europeos, estos avances venían acompañados con una devastación del continente en su esplendor natural, por la supresión de la forma de vida de los pueblos indígenas y transmitiéndoles muchas enfermedades desconocidas para ellos como la viruela, tuberculosis, difteria y sarampión. Si bien los pueblos de Europa habían desarrollado una cierta inmunidad a estas enfermedades, para los indios eran fatales ya que nunca habían enfrentado tales enfermedades, por lo que jamás desarrollaron ninguna inmunidad para combatirlas.
Mientras tanto, los europeos que llegaban a América, comenzaron a desarrollar la nueva era industrial que estaba empezando a dominar la conciencia humana. Los nuevos logros en la ciencia, tecnología, industrias, comercio y finanzas sin duda alguna, han llevado a la comunidad humana a una nueva era, pero aquellos que han traído este nuevo proceso histórico, sólo han visto el lado positivo de estos avances. No comprendieron bien cuanta devastación estaban causando en este continente, y a todo el planeta, una devastación que finalmente nos llevó hasta un punto muerto en nuestra relación con el mundo natural. Nuestra obsesión industrial han perturbado los biosistemas de este continente a una profundidad que jamás se había visto previamente durante el curso histórico de la humanidad.
La Gran Obra ahora, mientras cumplimos un nuevo milenio, es de llevar a cabo la transición desde un periodo de devastación humana de la tierra, a un periodo en el cual los humanos estén presentes en el planeta de una manera beneficiosa para el planeta y para ellos. Este cambio histórico es algo más que una transición desde el periodo clásico de Roma al periodo medieval, o desde el periodo medieval a la edad moderna; esta transición no tiene paralelo histórico desde que la transición geológica hace 67 millones de años cuando la época de los dinosaurios terminó y dio paso a una nueva era geológica. Asi, ahora despertamos en una nueva época de confusión en la estructura biológica y el funcionamiento del planeta.
Desde que comenzamos a vivir en villas establecidas, con agricultura y domesticamos a animales hace unos 10 mil años, los humanos han maltratado los ecosistemas del planeta. Estos maltratos eran manejables hasta cierto debido a la magnanimidad de la naturaleza, el número limitado de humanos y su limitada habilidad para deteriorar los sistemas naturales. En los últimos siglos, bajo la influencia del mundo occidental, ha iniciado una civilización industrial, principalmente con los recursos, la energía síquica y el ingenio de los pueblos norteamericanos, y vino con el poder de saquear la Tierra desde sus cimientos más profundos con un increíble impacto en su estructura geológica, su constitución química y sus seres vivientes que se extienden desde las vastas tierras hasta las esquinas mas remotas del mar.
Actualmente se pierden unos 25 mil millones de toneladas de la litosfera cada año, con consecuencias inimaginables para el abastecimiento de comida para las futuras generaciones. Algunas de las especies marinas más abundantes se han vuelto comercialmente extintas por los barcos pesqueros y el uso de redes de pescar de 40 o 50 kilómetros de longitud y más de 6 metros de profundidad. Si consideramos que las extinciones ocurren en los bosques tropicales de las regiones más al sur del planeta, con otras extinciones, descubriremos que estamos perdiendo un gran número de especies cada año. Se podría decir mucho más en lo que respecta el impacto de los humanos en el planeta; la alteración que es provocada por el uso de ríos como lugar para botar desperdicios, la contaminación de la atmósfera por la quema de combustibles fósiles y los desperdicios radioactivos que son consecuencia de nuestro uso de la energía nuclear. Todas estas alteraciones en el planeta harán llegar a la fase Terminal de la Era Cenozoica. La selección natural no funciona como funcionaba antes, ahora la selección cultural es la que predomina en la determinación del futuro de los ecosistemas de la Tierra.
La mayor causa de la devastación actual se puede encontrar en un modo de conciencia que ha establecido una discontinuidad entre el ser humano y otros modos de existencia, y la concesión de todos los derechos sobre los seres humanos. Los seres vivos, que no son humanos, no tienen ningún derecho. Tienen una realidad y un valor sólo por el uso que le dan los humanos, y en este contexto, los no-humanos están completamente expuestos a la explotación por los seres humanos, una actitud que es compartida por los cuatro establecimientos fundamentales que controlan el reino humano; los gobiernos, las corporaciones, las universidades y las religiones; los establecimientos religiosos, intelectuales, económicos y políticos. Y estos cuatro establecimientos están dedicados conciente o inconcientemente a una discontinuidad radical entre los seres humanos y los no-humanos.
En la realidad existe una sola comunidad integral en la Tierra, que incluye todos estos miembros integrantes, sean humanos o no-humanos. En esta comunidad, cada ser tiene su propio papel que cumplir, su propia dignidad, su propia espontaneidad interna. Cada ser tiene su propia voz, cada ser se declara a sí mismo a todo el universo, cada ser hace comunión con otros seres. Esta capacidad de dependencia, de la presencia de otros seres vivos, de la espontaneidad en acción, es una capacidad que cada ser vivo de cualquier parte del universo posee. Y así, cada ser tiene derechos que deben ser reconocidos y venerados. Los árboles tiene derechos, los insectos tienen derechos, los ríos tienen derechos, las montañas tienen derechos, y así es con todos las gamas de seres que existen en el universo. Todos los derechos son limitados y relativos, y lo mismo es para los humanos. Tenemos derechos humanos, derecho a un refugio y alimentación, derecho a un hábitat. Pero no tenemos derecho a quitarles a otras especies sus propios hábitats, no tenemos derecho a estorbar con sus rutas migratorias. No tenemos derecho a perturbar el funcionamiento básico de los ecosistemas del planeta. No podemos apropiarnos de la Tierra o alguna parte de ella, en ninguna manera. Somos dueños de propiedades de acuerdo al bienestar de la misma y tanto para el beneficio de la comunidad como para el beneficio propio.
Durante todos los siglos pasados se ha estado desarrollando un sentido de que el continente existe para nuestro uso; continuamos con nuestra destrucción de los bosques, hasta la última parte del siglo veinte, cuando descubrimos que hemos cortado más de un 95% de los bosques importantes de este continente. Con las nuevas tecnologías que surgieron en la última mitad del siglo XIX, y la industria automotriz que se desarrolló a comienzos del siglo XX, la industrialización creó una nueva enfermedad. Autopistas, grandes carreteras, estacionamientos, centros comerciales, tiendas y urbanización se tomaron espacios. La vida suburbana se volvió regla para tener una buena vida. Durante ese tiempo, también fue cuando el número de ríos que corren libres, comenzó a disminuir; se construyeron grandes represas en el Colorado, el Snake y especialmente en los ríos de Colombia.
Sin embargo, ese también fue el tiempo cuando comenzó la resistencia; la creciente amenaza a los ecosistemas naturales del continente, despertaron un sentido de necesidad de esplendor en el mundo natural si iban a continuar los verdaderos desarrollos humanos en nuestras tradiciones culturales. Esta nueva conciencia comenzó en el siglo XIX, con los nombres de; Henry David Thoreau, John Muir, John Burroughs y George Perkin Marsh; con John Wesley Powell y Frederick Law Olmstead; y también con artistas, en especial Thomas Cole, Frederick Edwin Church, y Albert Bierstadt del Hudson River School.
Al trabajo de los naturalistas y artistas se les sumó el trabajo de los conservacionistas en la esfera política. Estos líderes crearon la conservación del Parque Nacional Yellowstone en 1872, el primer parque natural en todo el mundo en ser oficialmente reservado para conservarlo a perpetuidad. Después, en 1885, el estado de Nueva York estableció la Conservación del Bosque Adirondack, una región que se protegió para mantenerlo como parque natural. En 1890, El Parque Nacional Yosemite fue establecido en California. Durante ese periodo, se formaron las primeras asociaciones voluntarias para promover una profunda apreciación del mundo natural. La Sociedad Audubon, fundada en 1886, que principalmente se encargaba de la protección de varias especies de aves. El Sierra Club se fundó en 1892 y la Sociedad Wilderness en 1924; ambos buscaron crear una relación más intima entre los seres humanos y el mundo salvaje que nos rodea.
Estos grupos fueron el inicio; las dimensiones más grandes de qué era lo que estaba ocurriendo en el siglo XIX, no pudo ser reconocido por las personas que vivieron en esa época. No pudieron pronosticar la industria del petróleo, la era del automóvil, las represas en los ríos, la aniquilación de la vida marina en los océanos, los desperdicios radioactivos. Aun así, comprendieron que había algo mal en un nivel más profundo. Algunos, como John Muir, se sintieron profundamente trastornados, es más, cuando se dijo que se construiría una represa para cerrar el Valle Hetch-Hetchy como un embalse para la ciudad de San Francisco, él considero innecesaria la destrucción de uno de los santuarios más sagrados en el mundo natural, un santuario que satisfacía alguna de las necesidades emocionales, imaginativas e intelectuales más profundas del alma humana; "hacer una represa en el Valle Hetch-Hetchy! También construyan una represa en los depósitos de agua de las iglesias y catedrales, porque jamás un templo más sagrado ha sido consagrado por el corazón del hombre" (Teale, p. 320).
Durante todo el siglo XX, la situación ha empeorado década tras década, con el compromiso incesante de sacar ganancias a costa de la destrucción del planeta para un beneficio incierto del ser humano. Actualmente las grandes corporaciones se han unido para que sólo unos pocos establecimientos controlen vastos territorios de la Tierra. Los activos de unas cuantas corporaciones transnacionales, empezaron a aumentar hasta llegar a un billón. Ahora, en los últimos años del siglo XX, nos encontramos con una creciente preocupación por nuestra responsabilidad con las generaciones que vivirán en el siglo XXI.
Quizás, la herencia más valiosa que podemos proveerle a las futuras generaciones, es algún sentido de La Gran Obra que está ante ellos, de cambiar a un proyecto humano de su devastadora explotación a ser una presencia más benévola. Necesitamos entregarles indicaciones de cómo la generación siguiente puede cumplir con esa tarea de manera más eficaz. Y el éxito o fracaso de cualquier edad histórica es, para los que viven en ese periodo, hasta que punto han cumplido con el rol que la historia les ha impuesto. Ninguna edad vive por sí misma; cada edad solo tiene lo que recibe de la generación anterior. Solo hoy tenemos abundante evidencia de que hay varias especies vivientes, montañas y ríos, e incluso el mismo vasto océano, el cual pensábamos que no iba a ser mayormente afectado por el ser humano, únicamente sobrevivirá en su integridad dañada.
La Gran Obra que tenemos, la tarea de trasladar la civilización moderna industrial, de su devastadora influencia en la Tierra, hacia una presencia más benévola, no es un rol que hemos tenido que elegir. Es un papel que se nos asignó, sin consultarnos nada, no lo elegimos, sino que fuimos elegidos por un algún poder superior, para llevar a cabo esta tarea histórica. No elegimos el momento para nacer, ni quienes serían nuestros padres, ni nuestra cultura, ni el momento histórico en el cual nacimos. No elegimos el estatus de un contexto espiritual, político, ni una condición económica que serían nuestra realidad. Y así como ha sido siempre, somos arrojados a esta existencia con un desafío y un papel que está más allá de nuestra elección. La nobleza de nuestras vidas, sin embargo, depende de la manera en la cual entendamos y cumplamos ese rol asignado.
Aun así, debemos creer que esos poderes que nos otorgaron ese papel, también nos han entregado la habilidad de poder desempeñar este rol. Debemos creer que estos mismos poderes nos cuidan y nos guían en este proceso.
Nuestro especial papel propio, el cual transmitiremos a nuestros hijos, es conseguir la ardua tarea de transición desde la etapa Terminal de la era Cenozoica a la emergente era Eozoica, el periodo en la que los humanos vivirán en el planeta como miembros participantes de una comunidad integral de la Tierra. Esta es nuestra Gran Obra y el trabajo de nuestros hijos, tal y como, en el siglo XII y XIII se les otorgó a los europeos la tarea de traer una nueva era cultural fuera de las dificultades y conflictos que han reinado los siglos VI hasta el VII. En este periodo, la grandiosidad del periodo clásico se ha disuelto, las ciudades de Europa cayeron en decadencia, y la vida en sus aspectos físicos y culturales era vivida en los grandes castillos y monasterios para constituir lo que ahora se conoce como el periodo señorial en la historia europea.
En los siglos IX y X, los Normandos estaban invadiendo la incipiente cultura de Europa del norte, los Magyar se estaban trasladando desde el este, y los musulmanes estaban avanzando en España. La civilización occidental estaba situada en una región muy limitada y bajo estado de sitio. Como respuesta a esta amenaza, en Europa medieval a finales del siglo XI comenzaron las cruzadas que unieron naciones europeas, y durante dos siglos se entablaron en una ambiciosa búsqueda hacia Jerusalén y la conquista de la Tierra Santa.
Este periodo podría considerarse como el principio del impulso histórico que ha guiado a los pueblos europeos en su búsqueda por la conquista religiosa, cultural, política y económica. Este movimiento continuó hasta el período de descubrimiento y el control sobre el planeta dentro de nuestro propio tiempo, cuando la presencia occidental culminó políticamente en las Naciones Unidas, y económicamente en establecimientos como: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible. Incluso podríamos interpretar esta iniciativa occidental como un dominio ilimitado de todas sus formas, como una eventual iniciativa del ser humano por el dominio sobre el mundo natural.
No obstante, el logro inmediato en el siglo XIII, fue la creación de la primera integración de lo que la civilización occidental se convirtió. En este nuevo siglo, ocurrieron muchos logros en las artes, arquitectura, pensamiento especulativo y en la literatura. Se inventó una nueva arquitectura al elevar las catedrales medievales; estas inmensas y portentosas estructuras, se manifestaron una osadía artística y de refinamiento que había sido igualado solo por unos raros momentos en la historia de las civilizaciones. Este también fue la época de Francis, el hombre pobre de Asís que estableció en la civilización occidental, el ideal espiritual del desprendimiento de las posesiones mundanas y una intimidad con el mundo natural. También fue la época de Tomás Aquino, que dio origen a los estudios aristotélicos, en especial en el campo de la cosmología, en la civilización medieval cristiana. En este contexto, Tomás reinterpretó toda la variedad de pensamientos occidentales teológicos. Como el filósofo Alfred North Whitehead había notado, este era el momento en que el pensamiento occidental asumió el entusiasmo crítico y procesos de razonamiento, que hicieron posible nuestro pensamiento científico moderno. En la literatura, el inigualable Dante Alighieri produjo su Comedia a comienzos del siglo XIV, un periodo cuando Giotto estaba iniciando, con Cimabue, el gran periodo de la pintura italiana.
La importancia que tiene el recordar estas fuerzas moldeadoras de la civilización occidental, es que estas provocaron una respuesta a la Época de Oscuridad desde el siglo VI hasta el XI en Europa. Necesitamos recordar que en estas circunstancias (y otras más), los periodos oscuros de la historia, son los periodos de creatividad; pues estos son las épocas en que surgen las nuevas ideas, artes, e instituciones, a un nivel básico. Tal y como ocurrió en el brillante periodo en la civilización medieval salió como resultado de condiciones anteriores, también podemos recordar el periodo en China, cuando en el siglo III, las invasiones de las tribus que venían del norte, habían violado la norma de la dinastía Han, y durante varios siglos causaron rupturas dentro del imperio. Pero aun así, este periodo de disolución, también fue el de los monjes budistas y eruditos de Confucio, y artistas que dieron expresión a nuevas visiones y nuevos pensamientos en los niveles más profundos de la conciencia humana. Los estudiosos fomentaban la tradición taoísta y confuciano, las que más tarde inspirarían figuras literarias como; Li Po, Tu Fu y Po Chu-i en el periodo de T’ang, en el siglo VIII. El periodo siguiente al de T’ang, el periodo de Sung durante los siglos X y XIV, traería avances de tan maestrales interpretaciones del pensamiento tradicional chino, como los presentados por Chou Tun-i y Chu Hsi. Artistas como Ma Yuan y Hsia Kuei, del siglo XII, y poetas como Su Tung-p’o, completarían este periodo creativo en la historia cultural de China. Estas son algunas de las personas que permitieron que los chinos sobrevivieran como un pueblo y como una cultura, y descubrir nuevas expresiones de ellos mismos, después de estos largos periodos viviendo bajo amenazas.
Debemos considerarnos a nosotros en estos últimos años del siglo XXI, como experimentar una situación histórica amenazante, aunque nuestra situación, últimamente esta fuera de comparación con cualquier otro periodo antiguo en Europa o Asia. Porque aquellos pueblos tuvieron que lidiar con los ajustes humanos y disturbios de los patrones en la vida humana. No trataron con el trastorno, e incluso la eliminación de periodos geobiológicos que gobernaron el funcionamiento del planeta durante unos 67 millones de años. No trataron con nada que se pudiera comparar a los agentes tóxicos en el aire, el agua, el suelo, o el gigantesco volumen de químicos que están dispersados por el planeta. Tampoco enfrentaron la extinción de las especies o la alteración del clima en la escala de nuestra preocupación actual.
Pero, podemos dejarnos inspirar por su ejemplo, su coraje, e incluso por sus enseñanzas. Por que somos herederos de una inmensa herencia intelectual, de tradiciones sabias, que ayudó a satisfacer y cumplir La Gran Obra de su época. Estas tradiciones no son pensamientos pasajeros o comprensiones inmediatas de los periodistas que se relacionan con el transcurso cotidiano de los asuntos humanos; estas son expresiones en la forma humana de los principios que guían la vida humana dentro de la estructura misma y funcionamiento del universo.
Podemos observar que La Gran Obra de un pueblo, es el trabajo de todos los pueblos, nadie está fuera, cada uno de nosotros tiene patrones individuales de vida y responsabilidades. Aun así, más allá de estos temas, cada persona en y a través de su vida personal, asiste en La Gran Obra. Esto se puede apreciar en el periodo medieval como los patrones básicos de la vida personal y las habilidades de oficio, están alineados dentro del trabajo más grande del esfuerzo civil. Si bien esta alineación es más difícil en estos tiempos, debe permanecer como un ideal que debemos buscar.
No podemos dudar que se nos ha regalado la visión intelectual, la comprensión espiritual, e incluso los recursos físicos que necesitamos para realizar la transición que es urgente en estos tiempos, una transición de un periodo en que los humanos son una fuerza destructora, a un periodo en que los humanos estén presentes en el planeta de una manera que sea beneficioso para los humanos y para la tierra también.


Fuente: Thomas Berry, The Great Work. New York: Bell Tower, 1999, pp. 1-11.
Traducción: Claudia Salinas
* Thomas Berry, teólogo e historiador, profesor de la Universidad Católica de los Estados Unidos.


 

Elegir la vida

Búsquedas en sentido

J o a n n a   M a c y *


Pintura de Roberto Matta

Deut.30,19

Que los cielos y la tierra escuchen y recuerden
lo que acabo de decir,
te puse delante la vida o la muerte,
la bendición o la maldición.
Escoge pues la vida
para que vivas tú y tu descendencia.
Vivimos en un momento extraordinario sobre este planeta. Poseemos muchos más logros técnicos y conocimiento de lo que podrían haber soñado nuestros ancestr@s. Nuestros telescopios nos permiten ver a través del tiempo hasta los comienzos del universo; nuestros microscopios se entrometen para abrir los códigos en el mismo núcleo de la vida orgánica; nuestros satélites revelan patrones globales climáticos y formas escondidas de ser de naciones remotas. Hace sólo un siglo atrás ¿quién podría haberse imaginado tanta abundancia de información y poder?
Al mismo tiempo somos testigos de una destrucción de la vida en dimensiones que ninguna otra generación ha confrontado dentro de los archivos de la historia. Es verdad que nuestr@s ancestr@s conocieron las guerras, las plagas, el hambre; civilizaciones completas, como la Fenicia y el Imperio Romano, se desplomaron cuando cortaron todos sus árboles para la guerra y convirtieron sus tierras en desierto. Pero hoy no se trata de un bosque por aquí y algunas tierras agrícolas y lugares de pesca por allá; hoy en día especies enteras están muriendo, y culturas completas y ecosistemas en una escala global, hasta el plancton que produce oxígeno en nuestros mares.
Los científicos pueden tratar de hablarnos de las consecuencias cuando quemamos los bosques y combustibles fósiles, cuando botamos basuras tóxicas en el aire, el suelo, el mar y, cuando usamos químicos que devoran la capa protectora de ozono de nuestro planeta. Pero es difícil hacer caso de sus llamadas de atención. Porque la nuestra es una Sociedad de Crecimiento Industrial. Su economía depende de un crecimiento permanente en el consumo de recursos. Para mantener sus motores de progreso, la Tierra es la vez una bodega de abastecimiento y una alcantarilla. Al cuerpo del planeta no solamente se le excava y convierte en bienes de consumo, sino que también se usa como "lavadero" para los venenosos subproductos de nuestras industrias1. Si sentimos que el ritmo es acelerado, estamos en lo correcto, porque la lógica de la Sociedad de Crecimiento Industrial es exponencial, demanda no sólo "crecimiento", sino también tasas de crecimiento en continua elevación. Como Alicia en el juego de damas de la reina demente, tenemos que correr cada vez más rápido para permanecer en el mismo lugar. ¿Qué espera a nuestr@s hij@s? ¿Qué habrá para aquell@s que vienen después? Como estamos demasiado ocupad@s en correr para pensar en eso, tratamos de cerrar nuestras mentes a las posibles situaciones de pesadilla de codicia y guerras en un mundo sucio y contaminado.
Aquí nos encontramos hoy. Hemos sobrevivido a muchas tribulaciones y evolucionado a través de muchas aventuras en esta caminata planetaria. Hay todavía mucha promesa que desentrañar, aunque podemos perderlo todo. En la medida que la complicada red de los sistemas vivientes se desentraña, podemos desmoronarla junto con nosotr@s. Las palabras de Yavé a Moisés muestran una verdad literal en el presente: "He puesto frente a ti vida y muerte, por lo tanto, elige la vida".
Elegir un Mundo Sustentable
Podemos elegir la vida. A pesar de las predicciones terribles, todavía podemos actuar para asegurar un mundo en el que podamos vivir. Tener conocimiento de lo siguiente es crucial: Podemos satisfacer nuestras necesidades sin destruir nuestros sistemas de apoyo de la vida. Tenemos el conocimiento técnico y los medios de comunicación para hacerlo. Tenemos la sabiduría y los recursos para cultivar suficiente comida, asegurar aire y agua limpios, y generar los requerimientos energéticos a través de la energía solar, del viento y de la biomasa. Si tenemos la voluntad, poseemos los medios para controlar el crecimiento de la población humana, desmantelar las armas y desviarnos de las guerras, dando a cada quien una voz en un auto gobierno democrático.2
Elegir la vida significa construir una sociedad que sostiene la vida. De acuerdo a Lester Brown del Worldwatch Institute, "Una sociedad sustentable es aquella que satisface las necesidades sin poner en peligro las posibilidades de futuras generaciones". En contraste con la Sociedad de Crecimiento Industrial, una Sociedad que Sostiene la Vida opera dentro de los "límites de capacidad" de sus sistemas de apoyo de la vida a nivel regional y planetario, en los recursos que consume y los desperdicios que produce.
Elegir la vida hoy en nuestro planeta es una aventura enorme. Así como muchas personas en todos los países y circunstancias de vida están descubriendo, esta aventura exige más valentía y mayor solidaridad que cualquier campaña militar. Desde los estudiantes que ayudan a limpiar ríos para el desove de los salmones, a los vecinos de los barrios populares creando huertos comunitarios en sitios eriazos, a activistas en los bosques sentándose en los árboles para demorar la tala hasta que se hagan los estudios de impacto ambiental, a los ingenieros de molinos de vientos que traen su tecnología a regiones con necesidades energéticas, son innumerables los grupos que se están organizando, aprendiendo, y actuando.
Esta actividad humana multifacética al servicio de la vida quizá no aparece en las noticias, pero para nuestros descendientes es lo más importante que podemos hacer. Porque, si vamos a tener un mundo en el cual se pueda vivir para aquell@s que vendrán después de nosotr@s, será porque nosotr@s hemos logrado hacer la transición desde la Sociedad de Crecimiento Industrial a una Sociedad que Sostiene la Vida. Cuando las personas futuras miren para atrás a este momento histórico verán, quizás con más claridad de lo que hoy podemos ver, cuán revolucionario es todo esto. Podrían muy bien llamarle el Gran Giro.
Lo verán como una Epoca. Así como la revolución agrícola tomó siglos, y la revolución industrial tomó generaciones, esta revolución ecológica tiene que acontecer dentro de pocos años. También debe ser más detallada, que involucre no solamente a las políticas económicas, sino también a los hábitos y valores que las fomentan.
El Gran Giro
Miremos con la perspectiva de las futuras generaciones y, en ese contexto más largo, notemos cómo este Gran Giro está cobrando impulso hoy a través de las alternativas de innumerables individu@s y grupos. Constatemos qué está sucediendo en tres áreas o dimensiones simultáneas que se refuerzan mutuamente. Estas son: 1) acciones que disminuyen el daño a la Tierra y a sus seres; 2) análisis de causas estructurales y creación de estructuras alternativas; y 3) un vuelco fundamental en la forma de ver el mundo y sus valores. Much@s de nosotr@s estamos involucrad@s en los tres, todas necesarias en la creación de una civilización sustentable.
I. "Llevar a caboAcciones" en defensa de la vida en la Tierra
Estas actividades pueden ser la dimensión más visible del Gran Giro. Ellas incluyen todo el trabajo político, legislativo y legal para disminuir la destrucción, como también acciones directas –bloqueos, boycotts, desobediencia civil, y otras formas de rechazo–. Al englobar una gran variedad de esfuerzos, estas acciones incluyen:
- El documentar los efectos ecológicos y de salud de la Sociedad de Crecimiento Industrial, tomando en cuenta a los combustibles fósiles, el poder nuclear y la producción de armas, la minería de metales pesados, tala de bosques, incineradores y depósitos de tóxicos, pesticidas, aditivos a los alimentos y granjas industriales.
- Hacer campañas para leyes que mitiguen los efectos de la contaminación, pobreza, y la pérdida del hábitat, como el artículo sobre las Especies en Peligro, el del Agua Limpia (y el Aire y los Alimentos), aquel sobre el incremento del sueldo mínimo en los EEUU; en lo internacional, el de un Tratado Detallado Para Abolir los Test nucleares, el abolir las armas nucleares, y el protocolo para limitar los gases invernadero.
- Promover normas adecuadas para implementar una legislación medioambiental y social, y su cumplimiento justo a través de monitoreos ciudadanos a gobiernos y empresas, participación en juicios y litigios públicos.
- Cabildeo (lobbying) en contra de acuerdos de mercado internacional que ponen en peligro a los ecosistemas y debilitan la justicia social y económica, tales como el GATT (Acuerdo General sobre Tarifas y Mercados), NAFTA ( el Acuerdo de Libre Mercado de Norteamérica) y MAI (Acuerdos Multilaterales sobre Inversiones).
- Dar aviso cuando hay prácticas ilegales y sin ética.
- Boycotear las empresas que ponen en peligro sistemas de vida creando contaminación y producción de armas, o las que explotan a sus trabajadores pagándoles poco y trabajando en condiciones peligrosas.
- Organizar bloqueos y vigilias en lugares de destrucción ecológica, como por ejemplo, bosques milenarios en peligro de ser talados, también en lugares donde se construirán grandes centros comerciales (malls) y más carreteras, en áreas donde se guarda la basura nuclear, laboratorios de bombas y lugares de pruebas atómicas.
- Protestar en contra del comercio global de armas en los puertos, depósitos militares, y tiendas de venta de armamentos, especialmente en los EEUU (que exporta más armas que todos los demás países juntos).
- Proveer de albergue y alimento a l@s pobres y aquell@s sin casa.
La primera dimensión del Gran Giro es cansancio. Es un trabajo heroico, y cuando nos encontramos en la mira de todo el mundo, eso puede traernos respeto e incluso adulación de parte de aquell@s que ven lo que está en juego. También podemos caer en un profundo stress por las crisis que se suceden unas a otras, la búsqueda constante de financiamiento, las batallas perdidas y la violencia creciente en contra de l@s activistas. Cuando asumimos posiciones de liderazgo, se nos culpa por muchas cosas y , cuando dejamos ese espacio para respirar un poco, a menudo nos sentimos culpables. La verdad es que no estamos abandonando la causa, estamos optando por continuar el trabajo del Gran Giro de otra manera, a la manera del ganso liderando la bandada, que cuando está cansad@, se coloca al final de la fila para aprovechar el impulso de l@s demás, mientras que otr@ toma su lugar al frente.
Este tipo de trabajo gana tiempo. Sirve para salvar algunas vidas, ecosistemas, otras especies y culturas, tanto como el conjunto genético para la sociedad sustentable que viene. Esto, sin embargo, es insuficiente para poner en obra esta sociedad.
II. Análisis de causas estructurales y creación de instituciones alternativas
La segunda dimensión del Gran Giro es igualmente crucial. Para liberarnos a nosotr@s mism@s del daño ejercido por la Sociedad de Crecimiento Industrial, debemos entender sus dinámicas. ¿Cuáles son los acuerdos tácitos que crean una riqueza obscena para unos pocos, mientras que el resto de la humanidad se empobrece progresivamente? ¿Cuáles son los engranajes que nos obligan a una economía insaciable que hace uso de nuestro gran cuerpo, la Tierra, como bodega de abastecimiento y alcantarilla? Esto no es una buena imagen. Se necesita valentía y confianza en nuestro propio sentido común para mirar esto con realismo; las satisfacciones son mayores cuando lo hacemos. Así como l@s ciudadan@s están descubriendo un oleaje de enseñanzas y conferencias en esta materia, tenemos que desmistificar el funcionamiento de la economía global. Cuando vemos cómo opera este sistema, nos sentimos menos tentad@s a culpabilizar totalmente a los políticos o cabezas de corporaciones que están coludidos con el. Y, a pesar de toda la grandeza aparente de la Sociedad de Crecimiento Industrial, podemos ver también su fragilidad, cuán dependiente es de nuestra participación y cuán predestinada está de devorarse a si misma.
En esta segunda dimensión del Gran Giro, no estamos considerando solamente las causas estructurales de la crisis global; estamos creando a la vez alternativas estructurales. Estos dos esfuerzos van de la mano. Usan los mismos músculos mentales, el mismo tipo de conocimiento, la misma comezón por ser práctic@s. En incontables lugares, como verdes brotes empujando a través de los escombros, nuevas maneras sociales y económicas están apareciendo. Al principio pueden ser difíciles de ver, porque no se anuncian en los medios de comunicación, pero si permaneces con los ojos abiertos y juegas un poco con tu lente de enfoque, los podrás ver como una débil neblina verde sobre las cosas, intensificándose un poco en pedacitos de pasto, hierbas, tréboles. No estamos esperando que nuestras políticas estatales o regionales nos alcancen, estamos agrupándonos, actuando en nuestras comunidades. Las acciones que manan de nuestras manos y mentes pueden parecer marginales, pero ellas contienen las semillas del futuro.
Aquí hay sólo unos pocos ejemplos de las muchas diversas iniciativas que se están llevando a cabo:
• Talleres y grupos de estudios sobre la naturaleza de la Sociedad de Crecimiento Industrial, para mostrar el funcionamiento de la economía global, tal como los ofrecidos por el Foro Internacional sobre la Globalización (activo en Norte América y Europa) y la Unión por una Economía Justa con oficinas centrales en Boston.
• Servicios educacionales sobre los costos ecológicos y humanos para el consumidor y la sociedad, como los que entrega el Worldwatch Institute (Washington DC), la Red de Futuros Positivos (Seattle), el Instituto de la Tierra del Noroeste (Portland, Oregon), el Paso Natural (Suecia), el Instituto Schweisfurth (Alemania) y, depósitos de ideas como el Club de Roma y los grupos Balaton lanzados por Donella Meadows y compañía, así como los incontables cursos universitarios creativos sobre los aspectos económicos de la sustentabilidad.
• Creación de medidas nuevas y más precisas de la riqueza y la prosperidad para reemplazar los índices monetarios de crecimiento y desarrollo (como el Producto Doméstico Bruto) que han manejado a la Sociedad de Crecimiento Industrial e ignorado sus efectos en los sistemas de vida.
• Servicios de origen comunitario para la resolución de conflictos y la mediación para reemplazar el litigio.
• Estrategias y programas comunitarios hacia la defensa no violenta, para reemplazar la dependencia en la preparación militar y las represalias.
• Reducción de la dependencia en los combustibles fósiles y nucleares y cambio a energías renovables, de bajo costo basadas en el viento, el sol, energía fotovoltática, tecnología de biomasa y mareas, como está ocurriendo en California, Minnesota, Dinamarca y Alemania.
• La extención de tierras para la conservación, como formas no individualizadas de tenencia de la tierra con un compromiso de lealtad hacia las necesidades y la abundancia de la Tierra.
• Arreglos colaborativos de vida, tales como: comprar o arrendar en conjunto una propiedad y las eco-aldeas que en una amplia variedad de formas legales, permiten que personas solter@s, familias y a varias generaciones cuidar de cada un@ y de la tierra, respetando a la vez sus distintas necesidades.
• Iniciativas locales para la creación de huertos comunitarios, cooperativas de consumo y comercialización, el compartir de herramientas y banco de talentos y aptitudes, Agricultura Apoyada por la Comunidad, proyectos de restauración para recuperar ríos, vertientes, cuencas hidrográficas, humedales y tierra cultivable.
• Programas comunitarios y municipales de aboneras y reciclado.
• Salud Integral y métodos de bienestar que suplementen el modelo médico de diagnóstico y tratamiento, y sintonía con las capacidades auto sanadoras del cuerpo y la mente.
• Monedas locales, como el dólar de Ithaca en el estado de Nueva York, basadas en el intercambio de bienes y servicios, de manera que los recursos de l@s ciudadan@s circulen dentro de las propias comunidades (en lugar de irse hacia afuera a las tiendas con franquicias y a las multinacionales).
• Un sin número de nuevas iniciativas en la educación, reemplazando el modelo cerrado de escolaridad creado para servir a la industrialización, abriendo a nuestros hij@s al mundo natural y al capital de intelecto en su comunidad, y motivando a los adultos para seguir aprendiendo.
• Sistemas de comunicación electrónica que capaciten a los activistas alrededor del mundo para compartir rápidamente la información, desarrollar estrategias, y coordinar acciones fuera de las burocracias y el control corporativo de los medios de comunicación.
III. Cambio en las percepciones de la realidad, cognitiva y espiritualmente
Estas instituciones nacientes no pueden echar raíces ni sobrevivir sin valores profundamente arraigados que las sostengan. Deben ser un espejo de lo que queremos y del cómo nos relacionamos con la Tierra y con cada un@. En otras palabras, requieren un profundo cambio en nuestra percepción de la realidad, y ese cambio está sucediendo ahora como una revolución cognitiva y a la vez como un despertar espiritual. Es la tercera dimensión más básica de este Gran Giro.
Las ideas y experiencias que nos permiten hacer este cambio son como el cubo de la rueda que le permite girar. Son profundamente generativas y están presentes ahora. En nuestras consciencias y en nuestras vidas, y aparecen de muchas maneras. Nos surgen como un dolor por nuestro mundo, dejando al descubierto la mentira de las nociones del viejo paradigma de esta separación esencial del ego aislado y competitivo. O pueden surgir desde nuestra respuesta alegre a los avances en el pensamiento científico, a los nuevos miradas sobre la realidad entregadas por la teoría cuántica, la astrofísica, y la teoría de los sistemas vivientes. Vemos –con un suspiro de alivio– que el reduccionismo y el materialismo que modeló la mirada del mundo de la Sociedad de Crecimiento Industrial son tan útiles como sería un ábaco para entender la naturaleza del universo. O podemos encontrarnos estremecid@s por la sabiduría tradicional de los pueblos indígenas y de las voces místicas en nuestras propias religiones escuchando sus enseñanzas como a una canción semi olvidada que nos vuelve a recordar que nuestro mundo es una unidad sagrada en el cual tenemos una misión sagrada.
Hoy en día, estas tres vertientes –la angustia por nuestro mundo, los avances científicos y las enseñanzas ancestrales– fluyen juntos. En donde éstas confluyen, bebemos. Despertamos a lo que una vez supimos: que estamos viv@s en una Tierra viva, fuente de todo lo que somos y podemos lograr. A pesar de nuestro condicionamiento por la sociedad industrial de los dos últimos siglos queremos nombrar una vez más a este mundo como un lugar sagrado.
Estas ideas y experiencias son absolutamente necesarias para liberarnos de la garra de la Sociedad de Crecimiento Industrial. Nos ofrecen metas más nobles y placeres más profundos. Nos ayudan a redefinir nuestra riqueza y nuestra dignidad. La reorganización de nuestras percepciones nos libera de las ilusiones sobre lo que necesitamos tener y cuál es nuestro lugar en el orden de las cosas. Nos transportan más allá de las viejas nociones del individualismo competitivo, nos hacen sentir de vuelta en casa un@s con otr@s y a nuestra mutua pertenencia en el cuerpo vivo de la Tierra. Los ingredientes y formas de este despertar son muchas, incluyendo a:
• La Teoría de los sistemas vivos, revelando la naturaleza auto-organizativa de la realidad y la presencia de una mente en la naturaleza.
• La teoría Gaia, mostrando a nuestro planeta como un sistema vivo y como a nuestro cuerpo más grande.
• La ecología profunda y el movimiento ecológico profundo y de largo aliento, sacándonos del antropocentrismo y llamándonos a nuestro hogar en comunión con todos los seres.
• La Espiritualidad de la Creación y la Teología de la Liberación, que quebraron las dicotomías erigidas por el pensamiento de las religiones jerárquicas, e invocaron la santidad de toda la vida.
• Budismo comprometido y corrientes similares en el Hinduismo, Hasidico, Sufi, Taoista, y otras tradiciones, contribuyendo con nuevas enseñanzas de respeto por la Tierra y de la "interconexión" de todas las formas de vida, como base para la práctica espiritual y la acción social.
• El resurgimiento de las tradiciones shamánicas y su formas entusiastas para conocer nuestra identidad con la Tierra y los demás especies.
• Ecofeminismo, mezclando la crítica política con el movimiento de espiritualidad de las mujeres, enraizándonos en el mundo natural, e imaginando la realidad y el Yo en términos radicalmente relacionales.
• Eco-psicología, extendiendo las metas y métodos de la psicoterapia a problemas más grandes de patología social, ayudándonos a cuestionar nuestro consentimiento hacia la destrucción del mundo.
• El vivir simple, o la corriente de simplicidad voluntaria, que libera a las personas de patrones de consumo que no reflejan sus necesidades, capacitándoles para encontrar maneras más frugales y satisfactorias de conectarse con su mundo.
• Música y arte que expresa nuestra interconexión y que incorpora sonidos e imágenes de la naturaleza.
Aunque apenas tenemos palabras para describirla, esta revolución cognitiva, espiritual y de percepción está ocurriendo a una velocidad increíble. Estos versos del poeta californiano, ya fallecido, Robison Jeffers captan el sentido de este despertar:
…Entré en la vida del bosque marrón,
Y en la inmensa vida de las cumbres antiguas,
la paciencia de la piedra,
sentí los cambios en las venas
en la garganta de la montaña, una partícula en muchos
[siglos,
tenemos nuestro propio tiempo, no el tuyo;
y fui el torrente
llevando la leña de la montaña;
y el ciervo bebiendo;
y las estrellas hirviendo de luz,
caminando solas, cada una señora de su propia cima;
y fui la oscuridad afuera de las estrellas,
las incluí, eran parte de mi.
También fui la humanidad,
un liquen moviéndose en la mejilla de una piedra
[redonda…
…cómo puedo expresar la excelencia que encontré,
que no tiene color sino claridad;
no miel sino éxtasis...
Este cambio en nuestro sentido de identidad nos salvará la vida en los traumas sociopolíticos y ecológicos que están enfrente de nosotr@s. Todos los pronósticos honestos nos augurean tiempos difíciles en el futuro. Ya que la Sociedad de Crecimiento Industrial depende de un consumismo acelerado de los recursos, es insostenible. No puede durar por la simple razón de que está inexorable y exponencialmente destruyéndose a si misma. En términos de sistemas está desapareciendo. En la medida que sus mercados y proveedores distantes se terminan, y sus instituciones financieras enredadas colapsan, el shock nos envuelve a tod@s, arrastrándonos con miedo hacia el caos.
Las realidades a las que llegamos en la tercera dimensión del Gran Giro nos ayudan para no caer en el pánico o la parálisis. Nos ayudan a resistir la tentación de enterrar nuestras cabezas en la arena. También nos permiten resistir la tentación de entrar en confrontamientos l@s un@s con l@s otr@s, buscando chivos expiatorios en los cuales poner nuestro miedo y rabia. Sin embargo, cuando conocemos y reverenciamos la totalidad de la vida, podemos permanecer alertas y estables. Sabemos que la salvación privada no existe. Unimos nuestras manos para encontrar las maneras en que el mundo se sana a sí mismo, y vemos al caos como el terreno en que se prepara el futuro.
Aunque podemos percibir el Gran Giro y encontrar valentía en muchas de sus actividades, nada nos asegura que sucederá a tiempo. No podemos saber que sucederá primero: el punto sin regreso cuando no podamos detener el descalabro de los sistemas que apoyan complejas formas de vida, o el momento en el cual los elementos de una sociedad sustentable se unan y tomen vuelo.
Si el Gran Giro fracasara, no será por falta de tecnología o de datos relevantes sino por la falta de voluntad política. Cuando estamos distraid@s y temeros@s y las probabilidades están en contra nuestra, es fácil dejar que el corazón y la mente se vuelvan insensibles. Los peligros a los cuales nos enfrentamos hoy son tan inminentes y, no obstante a menudo son difíciles de ver –y dolorosos de ver cuando logramos llegar a mirarlos– así, esta insensibilidad nos toca a tod@s. Nadie está libre de su influencia. Nadie es inmune a la duda, la negación, o la incredulidad sobre lo severa de nuestra situación, y sobre nuestro poder para cambiarla. Sin embargo, de todos los peligros que enfrentamos, desde los cambios climáticos hasta las guerras nucleares, ninguno es tan grande como nuestra inanición.
La insensibilidad de mente y corazón ya está en nosotr@s - en las distracciones que creamos para nosotr@s como individu@s y como nación, en las peleas que elegimos llevar a cabo, en las metas que perseguimos, las cosas que compramos. Por eso, empecemos a notarlas. Veamos qué nos insensibiliza y cómo sucede. El trabajo que describe este libro nos ayuda a despertar de ese sueño y volver a la vida. Entonces, reconectad@s con nuestros más íntimos deseos, podremos ser capaces de participar de este Gran Giro. Elegiremos la vida.

1 Estamos en deuda con el filósofo noruego Sigmund Kwaloy por entregarnos este término.
2 Así como un cáncer en crecimiento eventualmente destruye sus sistemas de apoyo de la vida matando a su anfitrión, una economía global en continua expansión está destruyendo lentamente a sus anfitriones - los ecosistemas de la Tierra (Lester Brown, Sobre la Condición de la Tierra, 1998)
* Joanna Macy, eco-filósofa, estudiosa del budismo, la teoría de sistemas y de la ecología profunda.